August 11, 2011

Cuajimoloyas y la 11a Feria del Hongo (Parte 1)

Viernes 5 de Marzo, 15:00 horas: me encuentro en Cancún apurando los últimos rayos de sol antes de salir en el vuelo de las 19:30 horas con destino al DF. Previamente había ya comprado un boleto para el autbús de las 00:15 de México a Oaxaca, con suficiente tiempo de anticipación para compensar cualquier demora.

Viernes 5 de Marzo, 22:00 horas: Llego a la TAPO con la esperanza de poder cambiar mi boleto para una hora más temprano y poder llegar a casa y tomar algunas horas de sueño antes de salir para Cuajimoloyas, la hora de encuentro había sido fijada a las 8 de la mañana en el Llano. Voy a la taquilla y me informan que todos los autobuses están llenos, así que tendre que esperar hasta que salga mi autobús (afortunadamente fui precavido y compré mi boleto unos días antes en Cancún).

Sábado 6 de Marzo, 7:00 horas: Llego al ADO, donde ya me espera una amiga, compro dos cafés y me voy a mi casa, hago un rápido cambio de ropas de una maleta a mi mochila, busco lo necesario para el viaje, me doy un baño rapidísimo y salgo para el Llano. Poco a poco empiezan a llegar los amigos que iríamos en este viaje. Empacamos las cosas y emprendemos el camino a Cuajimoloyas...


Vista del Valle
Flora.
La mañana era muy soleada y el clima cooperaba con el espiritu de la gente. Nos habían advertido que el camino estaba en muy malas condiciones pero en poco más de una hora ya estabamos en Cuajimoloyas, la subida del valle a la sierra fue calma y el paisaje fue cambiando poco a poco, hasta que nos vimos rodeados de pinos y un verdor impresionante.


Una vez en el pueblo el siguiente paso era ir a registrarnos, aquí ocurrió el primer susto cuando uno de los amigos se dio cuenta que no había llevado los boletos, como buen ingeniero, perdón Doctor, Miguel logró coordinar que Ericka y Raul que vendrían más tarde trajeran los boletos, primer problema superado. Nos registramos en el ayuntamiento, y procedimos a ganar un poco de energías para el largo día que nos esperaba, así que ni tardos ni perezosos localizamos el respectivo puesto de quesadillas y procedimos a asaltarlo. Volvimos al ayuntamiento a las 10:00 que era cuando todo comenzaría pero como todo evento, no está excento de demoras, estuvimos un rato tomando el sol y descansando, algunos hasta aprovecharon para dormir unos cuantos minutos extras.
Cuajimoloyas


Se dio inicio al evento y nos informaron que habría 3 opciones para la caminata de recolección de hongos, la "corta", la "larga" y la de "concurso". Como ibamos con espiritu competitivo, decidimos hacer el equipo con las 6 personas que ibamos (Cristal, Miguel, Olga, Silvia, Tani y yo). Como los equipos eran de 10 personas, ahi Silvia hizo acto de grandes habilidades sociales y logró la incorporación de 3 integrantes más (dos chicas japonesas, que a la larga probarían haber sido la mejor inversión que podriamos haber hecho, y un estadounidense). También se nos asignó un guía, Isauro (amado, odiado y vuelto a amar todo esto en el transcurso de solo 6 horas).
Cristal, Silvia y Tani.


El objetivo del día era recolectar la mayor cantidad de especies diferentes de hongos. Nos armamos de 3 grandes canastas y con mucha energía y gran optimismo, iniciamos el recorrido, salimos del pueblo y pocos minutos después empezamos a encontrar los primeros hongos. Isauro nos explicaba si era comestible, tóxico o ni uno ni lo otro (de "adorno", como decía él). Encontrabamos muchos hongos y gracias a que teníamos a las japonesas, siempre supimos cuando ellas encontraban un hongo, sus expresiones de felicidad se podían escuchar a varios kilómetros a la redonda. Las primeras dos horas todo era felicidad, pero cuando empezamos a caminar por veredas cada vez más empinadas y a sufrir los estragos de la caminata y de ir cargando las canastas, aparecieron la desesperación y recuerdos a la mamá de Isauro (todo esto con mucho respeto). Isauro iba muy metido en su papel, nos obligaba a recolectar los hongos y a concentrarnos en los hongos "pequeñitos" ya que estos "haría la diferencia", nadie le creía y lo tirábamos a loco. Seguíamos caminando y cada vez que preguntabamos cuánto falta la respuesta era la misma, "ya estamos llegando". Caminamos como 5 horas en total y no dejamos de recolectar hongos ni cuando alguien se alejaba del grupo para ir al baño. Llegamos al punto de reunión de todos los equipos con las canastas llenas, algunas espinas, pantalones sucios pero muy contentos por la experiencia (hasta aquí todavía odiamos a Isauro).

Continuará...


 

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