November 30, 2010

Mussulo.

Claire y nuestra "choza"


Cuando me invitaron a ir a la playa el domingo no tenía muchas expectativas de encontrar una playa bonita. La única playa angoleña que conocía era la de Cabinda, que al estar cerca de la desembocadura del río Congo, se caracteriza por que sus aguas son de un color marrón que se acrecienta en la época de lluvia.  Con mucho gusto acepté la invitación y cuando pregunté a que hora pasarían por mí, sentí que el mundo se me venía encima, a las 9:30 AM!
Así quepreparé mi mochila, me hice mis sandwiches de atún sin nada (si, sólo pan con atún por que preferí dormir los minutos que me tomaría cortar el tomate, la cebolla y embarrar los panes con mayonesa), me puse mi traje de baño, saqué mi única toalla y espere a mis compañeros para que pasaran por mi. Mientras yo pensaba, ¿A quién en su sano juicio se le ocurre planear un viaje a la playa en domingo a las 9 de la mañana!!!??? De haber sabido que pasarían a altas horas de la madrugada hubiera dicho que no iba :) pero como los valientes no se rajan, no me rajé.

 Después de 15 minutos, llegamos al embarcadero de Mussulo. Aquí es importante notar las similitudes de llegar un viernes santo a cualquier playa mexicana. Desde que nos acercábamos a la playa empezaron a correr tras nosotros una decena de niños para cuidarnos el coche y ofrecernos sus servicios para cruzar en lancha a Mussulo. Resulta que Mussulo es una especie de isla, está conectada con el continente en el sur pero es bastante larga y no hay un camino adecuado para llegar a menos que lleves un poderoso 4X4. En el embarcadero uno puede comprar lo que quiera, desde refrescos, cerveza, mangos, hasta DVD´s chinos 100% originales y garantizados (si claro)
Como todos ya lo saben por que supongo han leido mis posts anteriores, en Angola nada es barato, y tampoco lo fue el precio que pagamos por una travesía de poco más de 5 minutos en lancha, el precio es de 5 dólares por persona por trayecto, y los muy canijos no te hacen descuento en la compra del viaje redondo. Y además, aunque Angola es un país tercermudista, todos las lanchas contaban con chalecos salvavidas de un llamativo color naranja. Llegamos a Mussulo y la verdad no pintaba nada mal. Donde desembarcamos es la parte interior de la "isla" por decir algo y por lo mismo no hay olas, el agua es bastante limpia y hay muchas casitas de madera, seguramente de políticos, militares o algún ministro petrolero.
Cómo el plan era cruzar al otro lado de la "isla" nos pusimos en marcha.
Caminamos como 2 kilómetros bajo un sol bastante fuerte. Y atravesamos la isla. Una vez que te alejas de la costa vuelve la realidad africana. Basura por todos lados, casas de gente muy humilde, sin drenaje ni ninguna instalación sanitaria, por mencionar algunas cosas. Llegamos al otro extremo, que da al Oceano Atlántico y aquí la cosa cambio, el agua era espectacularmente clara. Buscamos una sombra y como no había ninguna tuvimos que improvisar nuestro nuevo "hogar tropical". Hacía muchísimo calor y aunque el agua estaba bastante fría para este cuerpito tropical, me metí a bañar. Al principio fue difícil, no lo niego, pero unos minutos después estás disfrutando del agua y hasta te parece que no te refresca lo suficiente. La playa no era nada fea, las olas eran bastante grandes pero sin ser agresivas, aunque me dijeron que hoy estaban tranquilas y que por lo general había una corriente que te sacaba del mar (cuando me decían eso me acordaba de mi abuela que siempre que ibamos a la playa se preocupaba y nos decía "no naden ahí que las olas son muy grandes y se han ahogado muchos niños"). El grupo de amigos, todos compañeros de trabajo resultaron ser muy simpáticos, chicas si ven alguno que les guste, solo mandenme un correo y veremos como se los hago llegar.
Aquí pasamos el día, que por cierto era el fin de semana en que se celebraba la independencia de Angola. Así que había bastante gente, no dejaba de pasar gente en motos 4X4, grupos de amigos bebiendo, adolescentes ligando con las chicas y hasta uno que otro yate. Al final del día degustamos finas viandas (mis sandwiches de atún no fueron muy bien recibidos, pero que importa) y varias bebidas con y sin alcohol.
Se llegó la hora de volver, emprendimos el regreso y llamamos a nuestro lanchero de confianza Paulo para que viniera a recogernos. Nos dijo que en cinco minutos estaría ahí, en realidad fueron treinta, pero fue una espera agradable con los rayos de sol de la tarde. Nos subimos a la lancha, nos pusimos nuestros chalecos salvavidas y agradecí haberme levantado temprano :) A continuación, más fotos!

Aquí les dejo el link para ver la caminata en google maps.


Aldrick ayudando a Claire.

Niño pensativo.

Caire, Joel y Aldrick, todos franceses.

Mussulo!

Nuestro comité de bienvenida.

Mussulo, en su costa interior.

Basura, siempre presente en Angola, desgraciadamente.

El grupo en camino.

Lograron abrir el coco.

Mussulo en la costa Atlántica.

Eyad (Sudán) comiendo coco y fumando un puro.

Joel, con su puro también.

Eyad posando.



Nuestra casa hecha a mano.

Modelos a escoger.



Desgraciadamente no vendían nada.

Nuestros vecinos.

El regreso.

Vista de la parte central de la isla.


Otra vista de la misma zona.


Casas de pescadores.

Vecinos de la isla.

El baño o servicio.

En el embarcadero al final del día.

1 comment:

  1. Parece que hay playas muy bonitas en África, por lo menos donde has estado.

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